Cambios repentinos en el apetito
Si tu perro deja de comer, come mucho menos de lo habitual o presenta un aumento repentino del apetito, conviene observarlo con atención. Un cambio aislado puede tener distintas causas, pero si persiste o aparece acompañado de otros síntomas, es recomendable consultar a un médico veterinario.
2. Bebe mucha más agua de lo habitual
El consumo de agua puede variar dependiendo del clima, la actividad física y la alimentación. Sin embargo, un aumento notable y constante en la cantidad de agua que bebe tu mascota puede ser una señal que merece valoración profesional.
3. Está menos activo o duerme demasiado
Tú conoces mejor que nadie el nivel normal de energía de tu perro. Si normalmente es juguetón y de repente evita caminar, jugar o levantarse, presta atención.
La falta de energía puede estar relacionada con cansancio, dolor o diferentes problemas de salud.
4. Vómito o diarrea recurrentes
Un episodio ocasional puede presentarse por diversas razones. Sin embargo, cuando el vómito o la diarrea se repiten, duran varias horas, contienen sangre o están acompañados de debilidad, es importante buscar orientación veterinaria.
Los cachorros, perros pequeños y animales de edad avanzada pueden deshidratarse con mayor facilidad.
5. Cambios en su forma de caminar
Cojear, evitar apoyar una pata, tener dificultad para subir escaleras o mostrar molestias al levantarse pueden ser signos de dolor.
Aunque algunas lesiones pueden parecer pequeñas, una evaluación permite determinar su causa y evitar que el problema empeore.
6. Se rasca, lame o muerde constantemente
Rascarse ocasionalmente es normal. Hacerlo de forma insistente no siempre lo es.
Pulgas, irritaciones, alergias, lesiones o algunos problemas dermatológicos pueden provocar que un perro se rasque o lama repetidamente una zona de su cuerpo.
También es importante revisar regularmente sus orejas, piel y patas.
7. Su comportamiento cambió repentinamente
Un perro que normalmente es sociable puede comenzar a esconderse, mostrarse irritable o evitar que lo toquen cuando siente molestias.
Los cambios bruscos de comportamiento no deben interpretarse únicamente como un problema de conducta; en algunos casos pueden estar relacionados con dolor o malestar.