Entrenar no debería significar asustar, jalar o castigar. La American Veterinary Society of Animal Behavior recomienda métodos basados en recompensas para el entrenamiento de perros.
La idea es sencilla: cuando el perro realiza una conducta que quieres repetir, recibe algo que valora, como alimento, juego, atención o acceso a una actividad. Con práctica y consistencia, esa conducta se vuelve más probable.
Los métodos aversivos pueden asociarse con miedo, estrés y problemas en la relación entre el perro y su cuidador. Por eso, al buscar un entrenador, conviene preguntar qué métodos utiliza y cómo maneja los errores durante el aprendizaje.
Si existe agresividad, miedo intenso, ansiedad u otro problema complejo, el entrenamiento genérico puede no ser suficiente. En esos casos, busca orientación veterinaria y de profesionales especializados en comportamiento.
